El accidente cerebrovascular (ictus) es causa de numerosos casos de  discapacidad, afectando a sus funciones motoras, cognitivas y del lenguaje, entre otras. Tras el accidente cerebrovascular, el 30% de las personas afectadas tienen una espontánea recuperación de los déficit cognitivas fruto del ictus; al resto les causa en su vida personal, social y profesional.

En los últimos años se están incrementando los estudios que apuntan hacia la utilidad de combinar el entrenamiento cognitivo con la estimulación cerebral no invasiva (Draaisma, Wessel, Hummel, 2020).

La eficacia de la rehabilitación cognitiva cada vez se verá más incrementada con el uso conjunto de otras intervenciones, que sumen su utilidad.

Draaisma, L. R.; Wessel, M. J. y Hummel, F. C. (2020): Non-invasive brain stimulation to enhance cognitive rehabilitation after stroke. Neurosci Lett., 719.